Ocho preguntas sobre tus reacciones cotidianas más tontas. Un postre al final. Y una precisión que no tiene ningún sentido pero funciona.
Elige cómo pides en el puesto, qué hoja te envuelve y qué llevas a la tamalada. El veredicto sale de la olla: entre ocho tamales de México, uno es el tuyo de verdad.